El testamento abierto notarial es el que otorga prácticamente todo el mundo, y con razón: se resuelve en una visita, el notario comprueba que lo que quieres hacer cabe en la ley y a tus herederos no les genera ningún trámite añadido. «Abierto» no significa público: significa que el notario conoce el contenido, frente al cerrado, donde recibe un sobre sin leerlo.
Está regulado en los artículos 694 a 705 del Código Civil. Esta guía explica cómo se otorga, quién puede hacerlo y qué cuesta.
Abierto no quiere decir accesible. Mientras vivas, nadie puede pedir copia de tu testamento: ni tus hijos, ni tu cónyuge, ni nadie. El original queda en el protocolo del notario y al Registro de Últimas Voluntades solo se comunica que otorgaste testamento, ante qué notario y cuándo, nunca su contenido.
Quién puede otorgarlo
- Desde los 14 años (artículo 663). Es la edad general para testar, y contrasta con el ológrafo, que exige la mayoría de edad.
- Con capacidad para entender y querer lo que se dispone, apreciada por el notario en el momento del otorgamiento.
Personas con discapacidad o con medidas de apoyo
Aquí hay que actualizar una idea muy extendida. La Ley 8/2021 suprimió la incapacitación judicial: ya no existen las «sentencias de incapacitación», sino medidas de apoyo, y el punto de partida es que toda persona tiene capacidad para testar.
Lo que hace el notario es formar su juicio sobre esa capacidad en el momento concreto del otorgamiento, prestando los apoyos que sean necesarios —tiempo, lectura pausada, formatos accesibles— y pudiendo recabar el dictamen de un profesional si lo considera conveniente. Tener reconocida una discapacidad, o incluso curatela, no impide por sí solo otorgar testamento.
Cómo se otorga, paso a paso
- Pides cita en la notaría que quieras: no hay competencia territorial para un testamento.
- Vas con tu DNI, NIE o pasaporte en vigor. No hace falta llevar escrituras, valoraciones ni un borrador redactado.
- Explicas tu voluntad en lenguaje corriente. El notario pregunta lo necesario, te advierte de los límites de la legítima y te propone la fórmula que encaja.
- El notario redacta y te lo lee (artículo 695). Puedes leerlo tú mismo si lo prefieres, y debe hacerse constar así.
- Firmas. La matriz queda en el protocolo; te llevas una copia si la quieres.
- El notario lo comunica al Registro General de Actos de Última Voluntad de oficio, al día siguiente hábil. Tú no inscribes nada ni pagas nada por ese paso.
¿Hacen falta testigos?
Por regla general no, desde la reforma de 1991. El artículo 697 los exige solo en supuestos concretos: cuando el testador declara que no sabe o no puede firmar, cuando es ciego o no sabe o no puede leer por sí mismo el testamento, y cuando lo pide el propio testador o el notario. En esos casos hacen falta dos testigos idóneos y la notaría se ocupa de tenerlos.
El otro «testamento abierto»: sin notario y con fecha de caducidad
Circula la idea de que el testamento «abierto extraordinario» en peligro de muerte o en epidemia se hace igualmente ante notario. Es exactamente al revés: son las dos formas que el Código Civil permite otorgar sin notario, precisamente porque no hay tiempo o no se puede acceder a uno.
Y no sustituyen al testamento notarial: son de emergencia y caducan.
| Peligro de muerte (art. 700) | Epidemia (art. 701) | |
|---|---|---|
| Testigos | Cinco testigos idóneos | Tres testigos mayores de dieciséis años |
| Notario | No interviene | No interviene |
| Forma | Por escrito si es posible; si no, oral ante los testigos (art. 702) | |
El artículo 703 les pone dos plazos: quedan ineficaces si el testador sobrevive dos meses al peligro o a la epidemia, y también si, habiendo fallecido, no se elevan a documento público dentro de los tres meses siguientes. Dicho de otro modo: si se superó el trance, hay que ir a la notaría a hacer un testamento en condiciones.
Cuánto cuesta
El precio lo fija el arancel del RD 1426/1989 y es idéntico en toda España: ninguna notaría puede aplicar descuentos ni recargos, así que comparar presupuestos no tiene sentido.
El testamento es un documento sin cuantía: no se calcula sobre el valor de tu patrimonio, sino sobre una cantidad fija más los folios que ocupe. Por eso cuesta prácticamente lo mismo tengas un piso o cinco. A la base se le suma el IVA —los honorarios notariales no están exentos— y las copias que pidas, que se cobran por folio.
Es de los documentos más baratos del catálogo notarial. Puedes estimarlo con nuestra calculadora de aranceles notariales o ver el desglose en dónde se hace el testamento y cuánto cuesta.
La comparación útil es otra: otorgar testamento cuesta bastante menos que la declaración de herederos que tendrán que tramitar tus herederos si no lo hay.
Abierto, cerrado u ológrafo
| Tipo | ¿Revisa el notario la legalidad? | Trámite al fallecer |
|---|---|---|
| Abierto notarial | Sí | Ninguno: se pide copia |
| Cerrado | No | Adveración, apertura y protocolización |
| Ológrafo | No | Protocolización, con plazo de 5 años |
El abierto gana en casi todo porque el control de legalidad se hace antes, cuando aún se puede corregir. En el cerrado y en el ológrafo, un error —vulnerar la legítima, nombrar heredero a alguien ya fallecido sin sustituto— no aparece hasta que ya no tiene arreglo.
Preguntas frecuentes
¿Puede alguien leer mi testamento mientras vivo?
No. Solo tú puedes pedir copia en vida. Tras el fallecimiento pueden hacerlo los herederos y quienes acrediten interés legítimo, aportando el certificado de defunción y el de últimas voluntades.
¿Puedo cambiarlo?
Las veces que quieras y sin dar explicaciones. Basta con otorgar uno nuevo: el artículo 739 establece que el posterior revoca al anterior por completo, salvo que diga expresamente que mantiene alguna disposición. No hay que localizar ni destruir el antiguo.
¿Puedo hacerlo si no hablo español?
Sí. Si el testador no conoce el idioma español, el testamento se otorga con intérprete y se redacta en las dos lenguas, haciéndolo constar. También cabe otorgarlo ante el cónsul español si resides en el extranjero.
¿Y si no puedo desplazarme a la notaría?
El notario puede desplazarse al domicilio, al hospital o a la residencia dentro de su distrito notarial. Es lo habitual en situaciones de enfermedad, y esa es la vía correcta antes de recurrir a las formas de emergencia sin notario.
¿Cómo sabrán mis herederos que existe?
Por el certificado de últimas voluntades, que indica ante qué notario y en qué fecha se otorgó el último testamento. Explicamos el trámite en dónde pedir el certificado de últimas voluntades.
¿Se puede impugnar?
Es difícil por defectos de forma, precisamente porque el notario controla el otorgamiento. Las impugnaciones que prosperan suelen ir por falta de capacidad del testador en aquel momento o por vulneración de la legítima —que, por cierto, no anula el testamento: da derecho a reducir las disposiciones que excedan de lo disponible—. Lo tratamos en impugnar un testamento.
Entre las fórmulas que se pueden incluir hay una poco conocida y muy útil en empresas familiares: el heredero fiduciario con facultad de disponer.
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